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Dinosaurios Rock

No pude evitarlo, sin duda este es mi himno... comenten

Telefónica Sobre el SAY NO MORE

“No más” dice Charly García

http://www.youtube.com/watch?v=9ocCKk4f8UQ

Charly García toma el teléfono y apenas trata de saludar cuando el ruido de conversación, gritos y una guitarra que suena de fondo deja adivinar lo lleno de gente que parece el lugar donde está, y no le deja oír nada.

“Esperá un segundo”, explica al teléfono. Sin tapar el auricular, grita, ronco, “a ver chicos, silencio, que no oigo nada” y la corte de Charly entonces parece recogerse a sus aposentos o partir a seguir la fiesta afuera.

“Es un quilombo este que tengo aquí”, explica García después de poner orden y de conseguir ahí, en el territorio personal de su sala de ensayo en Buenos Aires, lo mismo que pretende en el algo más complicado y harto más extenso territorio de su carrera. La nueva orden del cantante y compositor rockero argentino está en inglés, pero suena clara: Say no more. Es el nombre del disco que acaba de terminar, del estudio donde lo grabó, de la gira con que lo estrenará en vivo por América y hasta de una línea de ropa que pretende lanzar. A los 45 años Charly García, un tipo que siempre se entretuvo hablando en spanglish, dice no more. No más.

“Redondeé un concepto en que sentí cósmicamente que había un montón de gente en el mundo deseando que esto se hiciera. Eran como los aliados y yo era como una antena, y el disco se hizo motivado por una serie de cosas que tienen que ver con eso”, dice García. Aunque entre esas cosas no figuran las tres temporadas en clínicas de rehabilitación que pasó entre 1991 y 1995, ni sus recientes shows unánimemente maltratados por la crítica argentina, ni el bullado escándalo armado cuando llamó a usar drogas y fue golpeado por su propio guitarrista, Carlos García López, durante un concierto en el balneario argentino de Villa Geisse en abril último.

¿A qué le dices no más en este disco?
“A ver. A los riders, por ejemplo. ¿Sabés lo que son los riders?”

¿Las listas de requerimientos técnicos de las giras?
“Sí, y son todos iguales. Y a mí me parece que se puede tocar sin tener exactamente la misma cantidad de parlantes y todo eso. En esta gira no hay sonidista, por ejemplo; generamos todo nosotros y no hacen falta intermediarios, porque los Beatles tocaban con cuatro guitarras y buen día”.

“Hay que saber tocar. En la industria ahora todo tiene que ser esponsoreado, todos tenemos que tener managers, pero el problema es salir de esa circulación en que se ha convertido el rock. Porque a mí me encanta el rock, soy rockero de alma, pero a veces me da vergüenza la apología del exceso, la falta de sustancia”.

¿Son tus propios excesos los que quieres dejar de lado? ¿Las clínicas, esa golpiza con Carlos García López?
“¿Sabés dónde está García López ahora? Tocando conmigo. El negro se pone un poco emocional, pero mirá, nunca me pegó ni nada. Se hizo un poco de cancheo y nada más. Después lo arreglamos en la sobremesa. Eso fue una cosa; mirá, negro, ustedes en Chile ya me vieron varias veces, me vieron tomar 40 mil watts en un concierto y eso no fue un efecto, fue que metí mal el pie en la batería. Ya me vieron romper algo, alguna vez rompí algo. Bueno, eso mirado por una persona que nunca vio nada parecido, imaginate. Todo depende del cristal con que se mira. Y había que hacer escándalo”.

Pero cuando hablas de exceso hablas por experiencia propia.
“No, no de eso. Es exceso de bafles al pedo, exceso de rock and roll falso y esas cosas. Lo que pasa es que toda mi vida es una performance, pero ninguno de todos esos tipos sabe lo que dice. Los muchachos del gobierno o de la prensa o de los multimedios, que ahora están muy de moda, me agarraron bajo. Y me lo tuve que bancar como un señorito”.

Aparte de la anécdota de ese show...
“Anécdota para ti. Para mí eso fue un martirio”.

Pero aparte de eso llegan malas críticas de tus conciertos, hay la idea de que no estás en un buen momento.
“Las malas críticas me dan lo mismo. Yo sé lo que es un escenario, sé en lo que estoy. Un día fui a Chile y no sé qué fanáticos me tiraron alquitrán, y tuve que salir protegido por carros lanzaaguas y pasar todo el tiempo encerrado en una pieza de un hotel. ¿Quiénes eran esos tipos de ese comando de no sé qué? Eran pendejos. Y de repente a la prensa también le da por tirarte alquitrán y por armar una caza de brujas. El problema es que aquí no hay bruja”.

En lo de Villa Geisse dijiste “no tengo problemas en ser el peor de todos”.
¿Eso no fue admitir las malas críticas?
“Es que no tengo ningún problema en ser el peor de todos. Hay que ser el peor o el mejor, sería peor no ser, estar en el medio. Me encanta ser el peor de todos. Ed Wood era el peor de todos. Y era un genio”.

Organización García

Grabado con músicos como Andrés Calamaro o Claudio Gabis entre marzo y abril en un estudio recién instalado por García en Madrid, y en actual proceso de mezcla en Nueva York en manos del ingeniero Joe Blaney, viejo colaborador del cantante, Say no more nació de la frustrada banda sonora que García empezó a escribir en 1995 para el filme Geisha, del realizador argentino Eduardo Raspo, quien finalmente declinó usar la música del rockero.

“Como la película lamentablemente no llegó a ser, le puse letra a algunas canciones, las mezclé con otras e hice un disco donde detalles como, por ejemplo, no empezar todos juntos una canción, no son tan importantes. Si tengo un mes para grabar no puedo hacer quinientas mezclas ni usar sintetizadores absurdos ni cosas tecnológicas. Si los Beatles grabaron Sargent Pepper en cuatro pistas, Say No More va a ser un estudio de ocho canales”.

¿Suena crudo, entonces?
“No, suena sofisticado. Yo experimenté con eso porque quiero un estudio y un sello independientes; un poco a lo (Peter) Gabriel, si quieres. Uso el estudio como un pintor usa el lienzo, y esta vez lo usé azul. Azul que quiere decir que no hubo nada digital y que no hubo prejuicios al grabar. No le decía a nadie qué tocar; sólo les abría un canal y luego yo mezclaba y borraba. Es una alquimia”.

Como un director de cine con los actores. ¿Fue una venganza por la película?
“Venganza, no. Para nada. Es más bien un agradecimiento a que la gente sea tan estúpida. Es una oportunidad que le das a alguien para que, sin tener que mendigar en institutos ni entrar en un sistema ridículo, pueda hacer un disco o una película o un video. El director vino al comienzo a mi casa, escuchó el cassette y le gustó, pero después dijo que no. Es su primera película. Quizás por inexperiencia se lo fagocitaron”.

¿Say No More también va a ser una línea de ropa?
“Sí. La idea es como la que te dije de los videos. Es un poco Apple. No la firma de computadores sino el sello que tenían los Beatles”.

Como Factory, la sede que tenía Warhol en Nueva York.
“Sí. Y esperamos que no me maten ni tampoco perder todo el dinero. El lema es: la entrada es gratis; la salida, vemos. Es una puerta abierta para que pasen cosas. La de la ropa es una idea que está avanzando. Ya por lo menos la uso en mis shows. No es Versace, es una ropa que yo me pondría”.

¿La diseñas tú?
“No, la diseña mi sobrina y me parece muy buena. Quizás le consiga trabajo en una fábrica de ropa y le dé la concesión de ella. La imagen tiene mucho que ver, y me gustaría que pintores y fotógrafos también se acercaran: la idea es promover a gente de todo el mundo a expresarse en todos los terrenos”.

¿Cómo se llama tu sobrina?
“Virginia”.

Pero el apellido, para ponerlo.
“Mirá, el apellido es recomplicado. A ver”, dice García y vuelve a llamar a la habitación: “Prima, vení. Deletreále el apellido. El de mi sobrina”.

La prima de García viene, deletrea el apellido “Schlesinger, como el director de cine”, explica y confirma que la del rockero es una organización de roles compartimentados. Y en la que García sabe delegar.

El viaje no tiene vuelta

Es la noche del 4 de agosto de 1984 y García está en el set del programa Noche de Gigantes invitado por Don Francisco junto a la Miss Chile para Miss Mundo de ese año y a un sobreviviente del acorazado Belgrano hundido en la guerra de las Malvinas. García mira por primera vez a las pantallas de la TV chilena mientras canta Pecado mortal y dedica unas amaneradas palmas a la cámara: esa misma noche debuta en vivo en Santiago con el primero de cuatro conciertos en el Teatro Gran Palace.

Desde entonces son unas quince las visitas que el rockero calcula a nuestro país. Seis de ellas en vivo: volvió en julio de 1985 al Estadio Chile y, en el verano de 1986, a una gira auspiciada por la gaseosa Free Cola en la que el público gritaba Pepsi y García tocaba música de “Yendo de la cama al living” (1982), “Clics modernos” (1983) y “Piano bar” (1984), sus primeros álbumes solistas.

En noviembre de 1987 trajo “Parte de la religión” (1987) y fue atacado por un comando teocrático. Y en julio y agosto de 1993, cuando ya había grabado “Cómo conseguir chicas” (1989) y “Filosofía barata y zapatos de goma” (1990), volvió a llenar el Estadio Chile. Y en su última visita, invitado en marzo al show De pe a pa en TVN, llegó con dos nuevos discos “Estaba en llamas cuando me acosté” (1995, un disco de covers) y “Hello” (1995, su unplugged para MTV Latino) a que Pedro Carcuro lo llamara loco lindo.

“Santiago es una masa, loco, me parece fabuloso, pero es muy distinto ir a la TV, aunque esta vez el nivel fue menos inhumano”, recuerda. “No tuve que ponerme en la cola de ningún caballo ni hablar con ningún pelotudo. Un talk show común, buena onda. Pero no tenés contacto con la gente. Ni siquiera vas a tocar, sino a hablar. Lo haces solamente por el dinero. Porque Chile es el único país del mundo donde te pagan por hablar boludeces. No sé a Claudia Schiffer, pero por lo menos a mí. Y como me encanta ir a Santiago, ver a mis amigos, si me dan una dádiva extra, es mejor”.

¿Notas cómo cambia Santiago en todas estas visitas?
“La última vez tuve más contacto porque me quedé más tiempo, para horror de los que me llevaron, porque no hay peor cosa que García no se vaya cuando se tiene que ir. Y todo bien, pero noté que falta una cosa más under, más dark, qué sé yo. Los vi medio como veo Buenos Aires ahora, mucho McDonalds, cada vez más infiltración”, comenta García, y le viene una duda: ¿Cuándo toco en Chile?”

El 30, en el Estadio Chile.
“¿Otra vez el Estadio Chile? Pero qué poca imaginación, si parece que es imposible tocar en otro lado allá. Es lo que te digo, cuando uno quiere tocar sin humo y esas cosas es una complicación”.

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Una vez hiciste una gira por Chile, el 86, tocaste en Viña, en Talcahuano...
“Sí, me acuerdo. En Talcahuano... Bueno, querido, ha llegado gente. O sea el treinta toco en el Estadio Chile. Bueno, me encanta. Say no more los estará esperando para un viaje de ida, porque esto no tiene vuelta. Olvídense de todo, si vienen por ahí esta vez no va a salir nadie”.

Suena a amenaza.
“No hay que dejarse amenazar ni amenazar, pero la verdad es que al estadio ése, si lo van a seguir usando toda la vida, le falta algo. No está exorcizado. Esta vez creo que podremos convocar a los espíritus de Ed Wood y hacer el plan nueve, que es el renacimiento de los muertos. Y entonces yo creo que no sé cuánto va a costar la entrada, pero la salida sí que va a ser difícil”.

(AGRADECIMIENTOS A PONCE)

NACE UN REY

Carlos Alberto García Moreno nació el 23 de octubre de 1951. Es una de las figuras fundamentales de la música contemporánea argentina. Su debut discográfico se produjo en el año 1972, cuando participó del primer disco de Raúl Porchetto, titulado "Cristo Rock".

Mientras cursaba la escuela secundaria conoció a Carlos Alberto «Nito» Mestre. Junto a él y a Carlos Piegari, Beto Rodríguez y los hermanos Belia formó Sui Generis, que, tras sufrir varias deserciones, quedó convertido en un dúo. Al estilo folk norteamericano, muy de moda en aquella época, grabaron tres discos: "Vida" (1972), "Confesiones de Invierno" (1973) y "Pequeñas Anécdotas sobre las Instituciones". Por diversas razones, el dúo se separa en 1975, no sin antes organizar un recital despedida, durante el cual se registró un álbum doble, "Adiós Sui Generis".
En 1976 graba un disco con PorSuiGieco, junto a los líderes del rock acústico: Raúl Porchetto, León Gieco, Nito Mestre y María Rosa Yorio.

La Máquina de Hacer Pájaros es el nombre de su siguiente banda, un proyecto novedoso que orilla el rock sinfónico. En su corta vida tuvo dos discos editados: "La Máquina de Hacer Pájaros" (1976) y "Películas" (1977).

Entre 1978 y 1982, García lidera Serú Girán, una de las bandas claves en el Rock Nacional. Con esta agrupación editó cinco discos: "Serú Girán" (1978), "La Grasa de las Capitales" (1979), "Bicicleta" (1980), "Peperina" (1981) y "No llores por mí, Argentina" (1982).

En ese mismo año comenzó su carrera como solista. Raúl de la Torre le encargó la banda de sonido de su película "Pubis Angelical". Simultáneamente, grabó "Yendo de la Cama al Living". Ayudado por la difusión que se le daba en ese momento al Rock Nacional a través de los medios de comunicación (durante la Guerra de Malvinas estaba prohibido pasar música en inglés), el disco tuvo una gran recepción en el público. Canciones antológicas surgieron de él, como por ejemplo "No bombardeen Buenos Aires", "Inconsciente colectivo" o "Yo no quiero volverme tan loco". Para este trabajo, la banda estaba formada por Willy Iturri en batería, Gustavo Bazterrica en guitarra, Cachorro López en bajo y Andrés Calamaro en teclados. Este material fue presentado en un imponente recital - ante 25.000 personas - en el estadio de Ferrocarril Oeste, el 26 de diciembre de 1982. En la apertura del show, Charly llegó al escenario a borde de un Cadillac rosa y, en el cierre, una lluvia de proyectiles de utilería destruyó la ciudad que formaba el decorado, mientras sonaban los últimos acordes de "No bombardeen Buenos Aires".

En su siguiente trabajo como solista ("Clics Modernos", 1983), se inclinó más por el pop-rock, aunque la canción contestataria encuentra un lugar en, por ejemplo, "Los dinosaurios". Este material fue presentado los días 15, 16, 17 y 18 de diciembre en el estadio Luna Park, acompañado por Pablo Guyot (guitarra), Alfredo Toth (bajo), Willy Iturri (batería), Daniel Melingo (saxo), Fabiana Cantilo (coros) y un joven rosarino en los teclados: Fito Páez. Este disco no fue bien entendido por el público, pues incluía - por primera vez en Argentina - temas «bailables», es decir: el ritmo tomaba otra dimensión, recortando las letras, hasta entonces concepto primordial del Rock Nacional.

La trilogía esencial de García se completa con "Piano Bar" (1984), un álbum rockero que tiene en "Demoliendo Hoteles" y en "Raros peinados nuevos" a sus máximos logros.

En 1985 no grabó ningún disco (fue editada una recopilación, "Grandes Exitos"). Quedó trunco un proyecto con Luis Alberto Spinetta, del cual sobrevivieron algunos recitales y el tema "Rezo por vos" (incluído en dicho disco). Ese mismo año fue protagonista del Festival Rock & Pop, organizado por Daniel Grinbank, donde compartió el escenario con Nina Hagen, INXS y Los Abuelos de la Nada, entre otros, que se llevó a cabo a principios de noviembre en Velez.

Junto a Pedro Aznar - y no sin levantar cierta nostalgia - grabó "Tango" (1986). Este material fue presentado en la discoteca Paladium el 26 de marzo. Su difusión fue muy escasa, pese a que dio la impresión que el proyecto daba para más. Paralelamente, renovó su banda, entonces integrada por Richard Coleman (guitarra), Fernando Samalea (batería), la vuelta de Calamaro y Melingo. Esta agrupación se denominaba "Las Ligas".

En 1987 llegó "Parte de la Religión", considerado por muchos como el mejor disco del García solista. Este material fue grabado e interpretado casi en su totalidad por él, y alterna un rock fuerte con estribillos melódicos. Es, seguramente, uno de sus discos más prolijos y compactos, desde la tapa hasta el contenido de las letras. Ya para los shows en vivo, en julio, la banda que lo acompañaba era nueva: Carlos García López en guitarra, Fernando Lupano en bajo, Fernando Samalea en batería, Fabián Quintiero y Alfi Martins en teclados y nuevamente Fabiana Cantilo en los coros.

El 15 de octubre de 1988, Buenos Aires tuvo el privilegio de ser la sede del cierre de la gira de Amnesty International, que deambuló por más de 50 ciudades de todo el mundo, clamando por los Derechos Humanos. Ese día, más de 80.000 personas asistieron a la cancha de River para aplaudir a grandes músicos internacionales, como Peter Gabriel, Sting y Bruce Springsteen, acompañados por los negros Tracy Chapman y Youssou N'Dour. Como representantes locales, León Gieco cantó su eterna "Sólo le pido a Dios" y "Hombres de Hierro", y Charly arremetió con "Demoliendo Hoteles", "Nos Siguen Pegando Abajo", "Los Dinosaurios" y "La Ruta del Tentempié".

Tras componer en 1988 la banda de sonido de la película "Lo Que Vendrá", de Gustavo Mosquera (en la cual también interpretó a un enfermero), trabajó en su siguiente álbum solista, "Cómo Conseguir Chicas" (1989), esencialmente un trabajo de recopilación de canciones sueltas, que García, por diversos motivos, nunca había grabado.

Para poder lanzar su siguiente disco "Filosofía Barata y Zapatos de Goma" (1990), García debió sortear un juicio por "ofensa a los símbolos patrios" ya que ese LP incluía una versión del Himno Nacional Argentino, que, finalmente, terminó siendo autorizada por los Tribunales.

"Mi Buenos Aires Rock" fue el nombre del festival organizado por la Municipalidad que convoca a cien mil personas en la 9 de Julio, para presenciar a García, Spinetta, Fabiana Cantilo y La Portuaria. Si bien estaba pautado que cada artista tocara media hora, García actuó por más de dos horas y terminó con su versión del Himno Nacional en un escenario iluminado con luces celestes y blancas.

Ese disco mostró claramente la influencia de Prince en el estilo de García, influencia que se vería más notoriamente en "Tango 4", un disco compuesto e interpretado a dúo con Pedro Aznar. La idea era grabar un álbum con Gustavo Cerati, de Soda Stereo, que se llamaría "Tango 3". El puntapié inicial fue "No te mueras en mi casa" (incluido en "Filosofía Barata...") y continuó con "Vampiro", de "Tango 4". Sin embargo, por causas que siempre evadieron comentar, el proyecto quedó en la nada.

El 22 de diciembre de 1991, como hacía casi nueve años, García reunió a 26.000 personas en Ferro para el recital Despedida del Año. En esa oportunidad, ingresó al escenario dentro de una ambulancia: era la forma que había elegido para burlarse de su internación en una clínica, a mediados de ese año. Las versiones periodísticas indicaban que Charly había ingresado con una fuerte sobredosis, hecho que quedaría confirmado con una publicitada relación amistosa con el Pastor Carlos Novelli (director del Programa de rehabilitación Andrés), que terminó en escándalo de acusaciones recíprocas.

La banda de músicos para ese segundo Ferro fue la misma que lo estuvo acompañando desde hacía un tiempo, ahora bautizada "Los Enfermeros". Entre los invitados, estuvieron Mercedes Sosa, Fito Páez y el dúo de rappers Illya Kuryaki & The Valderramas.
En 1992, García representó al rock argentino en Les Alumées, una muestra de la cultura porteña que se realizó en Nantes, Francia. Viajaron tangueros, obras de teatro, pintores y rockeros: Charly convocó a 6.000 personas y fue recibido por el Alcalde de la ciudad. En ese mismo año se dio lo que muchos esperaban: el reencuentro con Lebón, Aznar y Moro para revivir a Serú Girán. Con una placa en estudios ("Serú '92"), recitales en Córdoba, Rosario y dos estadios de River colmados, durante los cuales se registró otro álbum doble, el reencuentro no dio para mucho más.

1993 fue un año de silencio discográfico, pero de mucha presencia en los medios. El veraneo en Punta del Este dejó varias páginas impresas sobre escándalos que siempre lo tuvieron como protagonista. Le siguieron varias internaciones en clínicas de desintoxicación. «¿No te da miedo vivir así?», le preguntaron. «No, me gusta. Es parte de la religión. Los que tienen miedo se van antes. Lo que pasa es lo de siempre: si me tiño el pelo o si me interno, soy tapa de todos los diarios. Si me dieran la mitad de ese espacio cada vez que saco un disco, vendería millones», contestó (Clarín, 16/02/93).

Hacia octubre comenzó la gira que terminaría nuevamente en Ferro, a fines de diciembre. La banda soporte, "Los indeseables", sufrió la deserción de Carlos García López y de Hilda Lizarazu, ambos abocados a sus proyectos individuales (la García López Band y Man Ray, respectivamente). García convocó a María Gabriela Epumer (ex-Viuda e Hijas), para cumplir ambas funciones, guitarra y coros.

En julio de 1994 se lanza su muy publicitada ópera-rock "La Hija de la Lágrima". Como tal, este trabajo incluye muchos pasajes instrumentales y de virtuosismo. "La sal no sala" (junto a Juanse) y "Fax U" son los hits que sobresalen. En septiembre, "La Hija..." se presenta en diez funciones colmadas del Gran Rex.

En febrero del '95 se presentó en el Festival Internacional de la Canción, en el estadio Mundialista de Mar del Plata, junto a Paralamas, Antonio Birabent y Fabiana Cantilo. Repasó algunos de sus éxitos y adelantó material de su nuevo disco "Estaba en llamas cuando me acosté" (1995), al frente de la banda ahora bautizada "Casandra Lange". Todos los temas fueron grabados en vivo, durante la gira por los balnearios de la costa. La placa tiene solamente dos canciones propias: "15 forever", que había quedado afuera de "Tango 4", y "Te recuerdo invierno", una melodía que García compuso antes de Sui Generis. Por otra parte, incluye once covers, entre ellos: "There's a Place" y "Ticket to Ride", de Los Beatles; "Positevely 4th Street" (Bob Dylan) y "Simpathy for the Devil", de los Rolling Stones. "Sweet Dreams", de Eurythmics, es el único tema que no respeta la época: «Lo que pasa es que conocí a Annie Lennox en Nueva York cuando estaba por grabarlo y me lo cantó a capella. No podía dejarlo afuera», se justificó Charly.

Aprovechando el furor de los recitales acústicos, García se presentó en el ciclo "Unplugged" de la cadena televisiva norteamericana MTV, con un show que incluyó temas de todas sus etapas y que fue puesto en el aire para toda Latinoamérica en julio y editado en CD para fines de ese mismo año. El material fue tocado en vivo en el teatro Gran Rex, a fines del '95.

En el verano del '99 fue la gran atracción del ciclo gratuito Buenos Aires Vivo III, organizado por el gobierno porteño en Puerto Madero. Más de 150.000 personas aclamaron a García en un show dedicado a los desaparecidos y registrado en vivo para el disco "Demasiado Ego". Ese mismo año volvió a la polémica, al organizar un recital privado para el presidente Carlos Menem. Ese show quedó registrado en "Charly & Charly" un disco de edición limitada que no salió a la venta.

Tres años debieron pasar para que García regresara al disco, y al formato de canción en sus creaciones. "Influencia" (2002) tuvo en "Tu vicio" el corte difusión, pero el resto del material es bastante más interesante que esa melodía pegadiza pero superflua.

A formar redes en torno al Maestro Garcia

Este Blog tiene la intención de comenzar a establecer redes en torno al gran icono del rock latinoamericano, generar espacios para compartir material, experiencias y por que no? realizar encuentros "Say no more" a lo largo de nuestro país.

Ánimo Charlymaniáticos, que la vanguardia es así